Karina Cappato

Karina CAPPATO: «eN UN AÑO DIFÍCIL LOS COLORES DEBEMOS PONERLOS NOSOTROS»

La artista Karina Cappato, argentina de nacimiento y balear de adopción, disfruta como una niña cada vez que coge un pincel para enfrentarse a un nuevo reto. Con más de 30 años dedicados a la pintura decorativa, no duda en aplicar su talento a todo lo que se le pone por delante. No importa si se trata de ilustraciones para cuentos, muebles, cuadros, objetos, espacios, paredes… En sus manos hasta el detalle más simple adquiere un cariz mágico.  

Aunque el 2020, como a todos, la pilló desprevenida y llenó su corazoncito de tonos grises y pasteles, Karina no pierde su optimismo natural y confía en que las tonalidades vayan saturándose poco a poco para traernos un brillantísimo 2022. Eso sí, mientras tanto, insiste, debemos ser nosotros quienes pongamos nuestra mejor cara para llenar de color el día a día.

En Durendesa®, inmobiliaria en Mallorca e Ibiza, adoramos las obras de Karina Cappato.  Entre ellas, sus icónicos pececitos con nariz o el jardín de fantasía que ha creado para los niños ingresados en el área de Urgencias de Pediatría del Hospital Son Llàtzer. Te recomendamos que no dejes de acércate a su taller, su paraíso, ubicado en la zona Conservatorio de Palma. Podrás contemplar de cerca su obra o apuntarte a uno de sus creativos talleres.

Karina Cappato

Pintura decorativa: murales, espacios y reciclajes de muebles

Durendesa®: Nacida en Buenos Aires, ¿qué te ha llevado a elegir Mallorca como lugar de residencia y, con trayectoria internacional, como centro de trabajo?

Karina Cappato: Cuando tenía 28 años estuve recorriendo Europa con dos amigas y durante ese viaje estuvimos 10 días conociendo la isla. ¡Me encantó! Siempre soñé con probar a vivir en otro país y 4 años después, en febrero del 2002, con la crisis económica de mi país, encontré la excusa perfecta que me animó a cruzar el Atlántico. Tenía amigos en Barcelona, Marbella y aquí en Mallorca. No quería vivir en una ciudad demasiado grande como Buenos Aires y Mallorca para mí tiene la dimensión perfecta. Además de su paisaje maravilloso. Hace ya 19 años que vivo aquí.

D: ¿Cuál es la magia de la pintura decorativa?

K.C: Exactamente eso… ¡MAGIA! La pintura decorativa me permite transformar un espacio, un mueble u un objeto en algo totalmente diferente. Le cambias el estilo aplicando diferentes técnicas con pinturas, tanto en paredes, como en otras superficies. 

D: ¿Cuándo y cómo te iniciaste en este arte?

K.C: Toda la vida me gustó pintar, desde pequeña pero cuando tenia 19 años, me compré pinturas, pinceles y objetos de madera. Los decoré y empecé a venderlos a la familia y a los amigos y luego en mercados, en tiendas de decoración… Así me empezaron a llegar encargos para pintar muebles, murales en casas particulares o en bares y restaurantes, por ejemplo. Ya entonces había terminado mis estudios de Decoración de Interiores por el año 94.
D: ¿Dónde aplicas tu arte y con qué área te identificas más?

K.C: ¡Lo aplico en todo lo que puedo! Me encanta reciclar muebles, darles otra oportunidad a los muebles viejos. Me encanta pintar cuadros de diferentes estilos, desde el naif al hiperrealismo, ¡y pintar en la pared me vuelve loca! La pared es un soporte espectacular que le da mucha vida a un ambiente. Da igual que tenga gotelé o que sea una superficie lisa. Transmitir todo lo que aprendí en estos 30 años me gusta muchísimo. La gente se sorprende de lo que es capaz de hacer con sus propias manos cuando viene a mis talleres. Enseñar siempre me dio muchísimas satisfacciones.

«Pintar en la pared me vuelve loca porque es un soporte espectacular que permite dar mucha vida a un ambiente»

Karina Cappato- artista

D: Con esta destreza, ¿se nace o se hace? ¿Cualquiera puede aprender?

K.C: Todos tenemos habilidades especiales y, por supuesto, que la práctica es fundamental. Nadie nace experto. No hay nada más gratificante que aprender algo que realmente te guste. 

D: ¿Cuál es tu técnica de pintura preferida y por qué?

K.C: La pintura mural es mi preferida. Hacer murales de todos los estilos, para habitaciones de niños, trampaojos (trompe l’oeil), botánicos… Disfruto de todo el proceso: desde el momento de hacer el boceto hasta que retiro la cinta de enmascarar con la que protejo el suelo.

D: ¿Qué sientes cuándo coges un pincel?

K.C: Es una oportunidad de dejar mi huella. Esa huellita puede llegar a cualquier parte del mundo. El pincel es como una parte de mi cuerpo. No me imagino haciendo otra cosa. Cuando estoy pintando me olvido del tiempo, paso muchísimas horas en el taller y el tiempo vuela como si fueran segundos. Recuerdo épocas en Argentina que pintaba durante toda la noche, hasta que me caía de sueño y el cuerpo me decía…. ¡basta!

D: ¿Cuál es tu fuente de inspiración?

K.C: Principalmente la naturaleza. Los colores en las distintas estaciones…Mallorca por ejemplo, brinda muchos contrastes: los verdes cambian y se potencian en invierno; cuando florecen los almendros es otro paisaje maravilloso.; el mar en verano; los atardeceres de otoño; Valldemossa en un día lluvioso… Y así podría seguir…

D: ¿Cuáles son tus principales referentes o maestros?

K.C: Desde que veía cuadros en libros o vídeos , me maravilló la pintura de Boticelli, Albrecht Durer, Salvador Dalí…y ya, viviendo en Europa, pude viajar y visitar museos y casi “tocar” maravillas como El Beso de Klimt . Viviendo en Palma descubrí la pintura de Sorolla y me fascinó su manejo de la luz. 

«El pincel, que es como una parte de mi cuerpo, me permite dejar mi huella en cualquier parte del mundo»

Karina Cappato- artista

D: ¿Cómo surge o de dónde viene el interés por la pintura o la ilustración infantil?

K.C: Los primeros cuadros que me llamaron la atención en una Galería de Buenos Aires eran de una pintora Naif llamada Pilar Sala. Y también descubrí a Aniko Szabô., Ileana Rabin… ¡Me encantaba esa visión infantil y el colorido! Esto fue lo que principalmente me invitó a pintar en este estilo. Me acuerdo que el primer lienzo que pinté era de una imagen de los tres Reyes Magos de pie en una luna creciente con un cielo estrellado. Tenía muchísimos detalles.

Ya cuando comencé a pintar y a perfeccionar un poco mi técnica empecé a pintar bodegones y, buscando nuevas inspiraciones, descubrí la pintura surrealista en una exposición de un pintor italiano residente en Argentina (Vito Campanella). El hiperrealismo también me gusta muchísimo y me emocioné al ver en el Museo Nacional del Prado La Anunciación de Fra Angélico. Siempre la había visto en libros, en diapositivas… (¡no había internet!) y  tenerlo allí delante de mis ojos, ver su tamaño real, el brillo de los colores…fue un momento único.

La ilustración de cuentos ha sido un nuevo desafío. Surgió la oportunidad cuando conocí a la escritora Seraphina Path de Featherworks…y ya llevo 4 libros suyos ilustrados. Son libros infantiles, con unas historias con mucho mensaje para los niños. Se publican en Austria en dos idiomas, alemán e inglés, pues la escritora es de Viena.

D: ¿Es la casa un reflejo de la personalidad? ¿Qué decoración y colores dominan en la tuya?  

K.C: La casa tiene que ser un reflejo de nosotros mismos. La decoración, al igual que la ropa que nos ponemos, tiene que ser una continuación. Mi casa siempre tiene nuestra impronta. Mi marido es fotógrafo y también ama la decoración. En nuestra casa hay murales, muebles pintados, colores más suaves y neutros en el salón y un poco más de colorido en las habitaciones. Tenemos muchos cuadros de pintores que fui conociendo en Mallorca y las fotos de mi marido decorando las paredes.

D: ¿Cuál es el encargo que más te ha sorprendido?

K.C: ¡Pintar una vaca marrón en color lila con manchas! (para una publicidad de chocolates, ya sabes…). Fue todo un desafío esquivar los “coletazos” mientras le hacía cosquillas con mi pincel. Usaba una pintura que se fabricaba especialmente para ella…que no le hacía daño y se iba con agua. 

D: ¿Cuál es tu anécdota más curiosa con los pinceles?

K.C: Que me hayan llevado a pintar murales a otras ciudades como Barcelona, Marbella, Estepona, dos veces a Zúrich

«Es un orgullo que mis pinturas en los hospitales ayuden a los niños a sentirse en un sitio menos frío»

Karina Cappato- artista

D: ¿Cuál es tu creación o creaciones que te hacen sentir más orgullosa y por qué?

K.C: Mis trabajos de murales en la Clínica Juaneda o en el Hospital Son Llàtzer, por ejemplo, o en coles y escoletas. En este último caso, saber que los peques pueden disfrutar cada día de esas pinturas. Y en los hospitales es algo que agradecen mucho tanto los papis como los médicos y las enfermeras, pues sirve para que esos niños puedan distraerse o para que se encuentren en un sitio menos frio y menos traumático.

D: ¿Cuál es tu paraíso o refugio preferido y por qué?

K.C: Mi taller es mi propio paraíso y así lo reza una frase que pinté en él. Allí me encuentro conmigo misma, con mis defectos y mis virtudes, y es donde dejo salir mi creatividad. Es un taller precioso que fuimos montando poco a poco mi marido y yo. Cada rincón ha sido planificado y creado con objetos y muebles reciclados y con mucho amor.

D: ¿Cómo te defines como artista?”. ¿Hay una clara vinculación con tu “yo” persona?

K.C: Me resulta muy difícil definirme a mí misma. De hecho siempre siento que me queda grande la palabra artista. Me considero una persona trabajadora y muy afortunada de poder vivir de lo que más me gusta hacer… ¡pintar!

D: En una época tan difícil, ¿cómo está viviendo tu sector la actual situación?

K.C: Es una época muy difícil para todos, la verdad. Algo que nadie nos explicó que algún día podría pasar y que ahora estamos llevando como podemos. Yo he vivido muchas crisis en Argentina, pero esta situación es única. Pero el haber pasado situaciones económicas complicadas, cambios abruptos de un día para otro, te enseña a reinventarte rápidamente para poder seguir hacia adelante

D: ¿Con qué colores «pintas» este 2021  y con qué tonalidades ha pasado 2020 a tu memoria?

K.C: Mi 2020 había empezado espectacular, con mi familia en Argentina, y a los pocos días de regresar empezaron los contagios en la isla. Te diría que comenzó verde brillante y luego se tornó de un color gris claro. La cuarentena para mí fue un tiempo de disfrute en familia. Luego, al empezar a trabajar y  con la nueva rutina, con tantas recomendaciones, restricciones, y normativas, todo se ve en tonos pasteles…Los colores no volvieron a brillar en todo su esplendor….

Pero tengo fe en que los colores se van a ir saturado y brillando cada vez más este 2021 hasta lograr brillar por completo en el 2022…Este año no será fácil, pero creo que lo peor ya ha pasado. ¡Mientras tanto los colores debemos ponerlos nosotros!

obras Karina Cappato
Obras Karina Cappato Mallorca
artista Karina Cappato